La Capilla Sixtina del Norte Peruano

En pueblo nuevo de Colán  está ubicado el templo construido en honor al Sagrado Corazón de Jesús  conocido ampliamente como  La Capilla Sixtina  de  Piura  por la belleza de sus pinturas al fresco  en las que se representa pasajes bíblicos  de la Vida y Pasión de Cristo. Estas pinturas  están plasmadas  en sus muros, paredes interiores, columnas y cielo raso con una  calidad expresiva impresionante.

RASGOS HISTÓRICOS DEL TEMPLO

La religiosidad heredada de los conquistadores españoles que llegaron a estas tierras en 1536 era profunda entre los pobladores, en su mayoría fundadores de Pueblo Nuevo luego que San Lucas fuera  prácticamente devastado por dos grandes incendios. A fines de 1898 en el nuevo asentamiento ubicado en las proximidades del rio chira era ya un poblado prospero que había superado a San Lucas.

Los antiguos y notables moradores no concebían que su pueblo, habitado por unos 3 mil habitantes no cuente con un lugar donde elevar las plegarias y oraciones para honrar al Dios Supremo.

Es así que se construye un rústico oratorio a comienzos de 1900, que poco a poco y con el desprendimiento de los fieles, lentamente se iba mejorando.

En octubre de 1900, providencialmente llega a pueblo nuevo el fraile  dominicano Agustín María Godoy, nacido en Loja-Ecuador quien después de haber permanecido temporalmente en los pueblo de la Huaca, el Arenal, Amotape y Tamarindo arriba a Pueblo Nuevo donde encuentra una grata e inusual acogida de sus pobladores, caracterizados  por su profundo amor a cristo Jesús .

Pronto tomo  contacto  con las autoridades y elementos respectivos del lugar y conoció el pequeño adoratorio, comprobando que había entusiasmo y voluntad para contar con un templo.

Instalado ya en casa de unos vecinos comerciantes empezó a forjar la idea de la ubicación y construcción del templo que todos anhelaban. Es así que el primer domingo de noviembre convoca al pueblo para celebrar la primera misa en su nueva jurisdicción en la que bendijo  a los fieles y les pidió tener fe en los principios de la Religión Cristiana y los instó a cumplir con los sagrados mandamientos en pos de alcanzar el desarrollo para el pueblo y la bendición eterna para todas las familias.

Fueron muchos los creyentes que comulgaron ratificando su cristiandad y tras la culminación  del santo oficio, Don Agustín María Godoy los invito a reunirse para constituir un comité  que organizadamente empezase a hacer realidad el templo.

Autoridades, adultos damas y varones, entre los que se puede  mencionar a José Peralta Ovalle, Pedro Murillo, Vicente Rojas Roca, Benjamín Otero, Juan Rodríguez Olaya, Andrés Luna Mogollón, Buenaventura Benites, Pedro Luna, Manuel Albujar, José Columbus, José Mercedes Camacho, entre muchos otros. 

El representante de Cristo, con sencillas palabras explico el motivo  de la reunión, hubo alegría y entusiasmo y el tácito compromiso de apoyo de toda la comunidad. Un momento decisivo y que caló  en el corazón  y sentimiento del sacerdote, fue la unanimidad  con que  los concurrentes levantaron el brazo en señal de aprobación. De inmediato se  tomaron  históricos acuerdos  que llegaron a hacerse realidad 6 años después. El primer acuerdo  fue constituir un comité cuya secretaria recayó  en la persona de Pedro Murillo; segundo, que el templo debería ser de material noble (adobe con ladrillo) con base de piedra; tercero, que las futuras reuniones se celebrarían los días domingos y  festivos  después de misa; cuatro, que los donativos deberían ser recibidos por secretaría ; sexto, que los materiales deberían ser depositados  en el mismo lugar de la construcción , es decir frente en lo que sería en un futuro  la plaza de armas,  lado norte de la ciudad. También quedó establecido que la modalidad  del trabajo sería la misma en días no laborables.

El pueblo trabajaría hasta en horas de la noche para poder avanzar en la acumulación de materiales, actividad que se prolongó hasta mediados del 1901. El trabajo era estimulado por el padre  Godoy con chicha de jora  y licor para los hombres, café para las mujeres y golosinas fabricadas en La Huaca, para los niños.

En efecto,  señala la tradición  que por las noches  los varones aprovechaban el resplandor d la luna, que es muy característico por su brillantez  en esta parte del país, para labrar las piedras y darles formas rectangulares y cuadradas según el uso que se les iba a dar. Canciones, anécdotas  y conversaciones  eran parte del entretenimiento entre los vecinos que ofrecían su trabajo esmeradamente. Es muy conocido el dicho: “La Luna de Paita y el Sol de Colán “, precisamente parte en el ámbito  provincial estos dos astros iluminan providencialmente las feraces tierras  que hacen fuertes a sus hombres y mujeres. Los trabajos duraron por lo menos unos 4 años  y fueron varios los vecinos  que sufrieron  desaliento y abandonaron esta causa, por motivos pocos conocidos.

Hacia 1907 y cuando se ejecutaban  los acabados finales  en la edificación, se iniciaron  las gestiones para la elevación de Pueblo Nuevo  a la categoría de Capital Distrital. Este fue otro gran apoyo del fraile  Agustín María, que motivó el empuje de los representantes piuranos en el gobierno  nacional y que se plasmó el 14 de noviembre de 1908.

Agustín María almacenaba entre sus recuerdos la belleza del paisaje  dela zona  así como el paso de Amotape  hacia  Arenal , que en esos tiempos se hacía cruzando el rio Chira  en una balsa de madera donde  además era subido el vehículo  y luego llevado a la orilla opuesta por diestros balseros arenalenses. De esta manera se trasladaban los moradores  de los pueblos  de ambas márgenes  en su cotidiano trayecto para comercializar sus cosechas o  por motivos familiares.

Respecto a la edificación del templo  el cronista Leguía y Martínez señala: “en la barranca  hay canteras de superior calidad utilizados en los cimientos  del hermoso templo últimamente construido  en Pueblo Nuevo  por fray Agustín  María Godoy. Digno de admiración fue el fervor religioso que en estos buenos habitantes despertó con su voz  y su ejemplo  el entusiasta dominico  que en vez de consagrar  la noche al descanso natural exigido por las faenas ordinarias , la dedicaban a labrar piedras  para los cimientos del  novísimo templo , a la esplendorosa luz  de la luna  en esas regiones”.

Cada domingo el pueblo alcanzaba un inusual  movimiento  a partir de las 8 de la mañana  en que las madres de familia  luego de proveer  lo suficiente  para sus hogares  se desplazaban con sus esposos  e hijos  para participar  en el transporte  de materiales.  Todos trabajaban con el ánimo y convicción  de que estaban haciendo  algo grande por su pueblo  reforzando sus creencias en Dios.

CARACTERÍSTICAS DE LA OBRA

Para la construcción se  destinó un terreno cuya área aproximada era de 1,200 m2, las bases de metro y medio  de profundidad  eran mayormente de piedra  que extraían  de lugares aledaños.

La edificación se  inició bajo  la dirección del reverendo  Agustín María  Godoy, muy bien asesorados por maestros constructores y albañiles, entre ellos los hermanos Mejía, vecinos de la ciudad de Piura; así como los hermanos Martínez, expertos carpinteros encofradores paiteños. El ritmo de trabajo era bueno   y el entusiasmo se alimentaba con cada  predica del sacerdote.

Bajo la puerta principal  se colocó como cimiento una piedra  de 6 mts. De largo por 3 mts. De ancho y 2 de espesor, lo que costó mucho trabajo  a medio centenar  de hombres y ayuda de animales  tales como burros, mulos y caballos.

Su estructura es a base de piedra  caliza  que a manera de adoquines  está pegada con arcilla formando robustas paredes  de hasta un metro de espesor. Hasta hoy luce muy conservada  y sin modificaciones, solamente en el campanario, que fue reemplazado  por otro y que está ubicado en la parte posterior.

La arquitectura del tempo  tiene las características  de una basílica.  Semeja una sala de audiencias  del emperador, muy similar  en su estructura al templo de San Francisco  de Paita , que podría ser un siglo más antigua , pero que las pinturas, murales  de pueblo nuevo , superan en calidad y arte  a la infraestructura  porteña.

RECOLECCIÓN DE ÓBOLOS

Conseguir los recursos económicos para hacer  realidad el templo  era  un reto muy preocupante que le quitaba el sueño a fray Agustín María. Las limosnas de los fieles lugareños  no eran suficientes  para los gastos. A la falta de dinero se  sumaba malos entendidos y la terca oposición  de personajes que felizmente no pudieron frustrar la edificación del templo que hasta hoy es orgullo  de todos los poblonovinos.

Cada mañana don Agustín María se encomendaba a Cristo Jesús y a su patrono Santo Domingo a quienes ´pedía mayores fuerzas para continuar siendo su emisario en esta tierra de gente trabajadora y hospitalaria, generosa y creativa.

Un largo peregrinaje que había que continuar  sin desmayos. Los obstáculos debían de ser superados  por voluntad de Dios y de los hombres. Agustín María empezó a tocar puertas de amigos, colegas y autoridades de las localidades de Paita, Piura, Sullana, Catacaos, Trujillo y Lima, entre otras; que gustosos se sumaban a sus inquietudes, aún sin conocer Pueblo Nuevo. Entre los principales donantes se puedes señalar a dos presidentes de la república: José Pardo y Barreda que aporto una considerable suma de dinero y don Augusto B. Leguía quien donó mosaico para todo el piso del templo.

Lo mismo hicieron acaudaladas familias cristianas de la capital de la república .una dama chilena, muy amiga del fraile Agustín María donó una bella alfombra. Otra señora viuda de Mimbela, natural de Catacaos mando a confeccionar a Lima el altar mayor, el púlpito y mampara, que hasta hoy se conservan intactos. El hacendado Miguel Checa donó las campanas que repican dominicalmente llamando a misa; en tanto que las casas comerciales de Piura contribuyeron con planchas de zinc para el techo, cal y madera. Es así como se va plasmando la obra. Su techo tiene forma de bóveda y descansa sobre  enormes columnas octagonales. Los muros están combinados  con ladrillo, adobe y cal.

La Gaceta 7 impreso por la dirección  de Patrimonio Cultural monumental del INC Piura, cuando se refiere a las pinturas murales dice: Fray Agustín tuvo vivo interés de embellecer el templo no solamente con fines estéticos, sino también con el interés de catequizar a su feligresía en los temas centrales vinculados  con la vida de Jesús; la iconografía  mural es monumental ubicados en la techumbre del templo, a ello agregamos las denominadas pintura menores de santos  de la iglesia ; las costumbres y arquerías con profusión de decoración mística, grecas volutas y flora.

En el coro alto, en uno de los bordes  del umbral de la ventana, se aprecia la firma del autor  de los murales: J. Gismondi 1918. Durante la ejecución de los trabajos  de restauración se detectó otras  firmas con el mismo apellido variando la letra inicial del nombre y fecha: E. Gismondi 1905 y también E. Gismondi 1909. Puede suponerse que la autoría  de Las pinturas corresponde a más de una persona, así como el tiempo que demora la ejecución  de los trabajos, abarcando varias etapas.

Averiguaciones hechas por el profesor  Luis F. Ordinola Nizama le otorga  la nacionalidad sueca  a los pintores Gismondi , que habían  venido a realizar trabajos de murales  al fresco en una iglesia de Paita y que fueron contratados por el sacerdote  Agustín María para que en paredes y cielo raso  del templo fueran  plasmadas escenas de la vida , pasión  y muerte  de cristo. Ellas grafican el mensaje evangelizador de Jesús crucificado y su ejemplo  de permanente amor al prójimo. La obra artística de estos extranjeros se inició a fines de 1905 y termino en febrero de  1911, en que se dan los últimos retoques  a la nave principal, pensando en su inauguración.

En una entrevista realizada el 4 de abril de 1990 al párroco español Francisco Muñoz Rogero indica que el o los artistas  de apellido Gismondi  eran de origen italiano. También y según sus averiguaciones  nos manifestó  que es muy posible  que el Fray Agustín María haya fallecido  luego de 20 años de  haber  sido párroco  en esta iglesia.

No se tiene mayores datos certeros  que la ejecución de los murales, el tiempo parece demasiado largo y ello nos hace pensar  en que se habrían realizado  en dos o más etapas  y que los Gismondi  habrían realizado otros trabajos en templos del departamento de Piura.

El 24 de junio  de 1911 se celebró el primer matrimonio  religioso entre la pareja  conformada por Justo Rojas Peralta  y Luz Machare, quienes recibieron la bendición del obispo Carlos García Irigoyen.

Desde aquel año  cada 24 de junio en que también se conmemora  el día del campesino, pueblo nuevo evoca reverente a su patrono.

RESTAURACIÓN DE LOS MURALES

En 1986 el sacerdote David Pavlick dio a conocer al INC Piura  la necesidad de evaluar las pinturas  murales del templo. Antes el INC  no había tenido informes  sobre  la existencia  de tal valiosa  iconografía. Los murales habían sido afectados por las lluvias de 1983. En agosto de 1986 el restaurador Carlos del Mar evaluó los murales y elaboró un informe, así como el respectivo proyecto. Tras el proceso de la información fue presentada ante la municipalidad de pueblo nuevo de Colán para que apoye con el costo de la restauración. En octubre del año siguiente ambas  instituciones firmaron un convenio. Por el INC el abogado Luis Altuna Sandoval y por la municipalidad el Prof. Sebastián Coronado  Garrido.

El domingo 26 de junio de 1988, después de seis meces  de trabajo el INC hizo entrega  oficial de los trabajos  de restauración  de los murales iconográficos  a la municipalidad  y esta a su vez a la parroquia.

Últimamente  los frescos han sido  objeto  de una nueva  restauración ejecutada por especialistas  del INC Piura  en que igualmente la municipalidad  distrital de Colán aportó los recursos económicos  necesarios para preservar intacta  esta obra, constituida en unos de los principales atractivos turísticos del distrito.

MONUMENTO HISTÓRICO

Por su importancia histórica y artística, mediante resolución suprema N°. 214, el 25 de abril de 1988 esta iglesia fue declarada Monumento Histórico Nacional, integrándose así al circuito religioso. Es en torno a ella que un grupo de docentes trabajó el proyecto de investigación: Revalorar la Capilla “Sixtina de la Costa Norte del Perú”. La propuesta intenta difundir la maravillosa joya piurana, con el fin de dar a conocer a los alumnos y población en general la riqueza patrimonial para valorarla y protegerla. (Marco Agurto).

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